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No usar azúcar, excepto en el desayuno.
No usar leche entera, usar leche descremada con moderación.
No comer helados, flanes, cremas heladas o cualquier otro producto que
contenga azúcar o grasas lácteas.
No comer harinas refinadas (ensaimadas, bollos, galletas).
No comer más de dos rebanadas de pan por día, (por la mañana).
No comer más de 3 piezas de fruta por día.
Comer la fruta siempre separada de las comidas, ya que si lo hacemos
de postre hará un efecto tapón sobre la digestión y la retrasará, dificultando
el adelgazamento. Se debe comer en el desayuno o merienda.
Renunciar al alcohol.
No comer patatas, arroz, judías, espagueti, macarrones, en la cena.
Evitar los cafés demasiado fuertes.
No saltarse nunca una comida, intentar mantener los horarios.
Aumentar la proporción de PROTEINAS (pollo, pescado, huevos) en la dieta,
de forma marcada en la cena.
Practicar ejercicio de forma regular.
Masticar la comida repetidamente.
Evitar servirse dos veces y detenerse cuando uno se sienta saciado.
Ser consciente de lo que se come y pensar antes de hacerlo.
Tenemos que estar orgullosos de nuestra pérdida de peso.
Pesarse de forma periódica en la misma báscula.
Nunca tener sentimientos de culpabilidad de lo que ya se ha comido.

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