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Hay cuatro factores que han aparecido a partir de los años 60 y se han
acentuado con el transcurso del tiempo siendo todos ellos el origen de
la epidemia de obesidad en la que vivimos.
Disminución del gasto energético.
Todos los adelantos industriales han hecho que nuestra actividad física
sea mucho menor. El automóvil, la lavadora, el lavaplatos, el ascensor,
la televisión con mando a distancia, el teléfono móvil, internet, etc.
Estos artículos son ahora de primera necesidad y su uso es imprescindible.
Al utilizarlos ahorramos centenares de calorías y nuestra combustión de
energía es muy baja.
Cambios de hábitos alimentarios.
El profesor Grande Cobian, fundador de la dietética actual, decía que
era más difícil cambiar de hábitos alimentarios que de religión; esto
sucede hasta que aparece la publicidad. La industria alimentaria, con
la publicidad ha creado un tipo de alimentación única, indiferenciable
para las distintas poblaciones, perdiendo la identidad propia de cada
zona geográfica.
Actualmente los niños no pueden diferenciar las estaciones del año según
lo que comen, pues ingieren los mismos alimentos en invierno que en verano.
Esta uniformidad inhibe los estímulos creando individuos con menor ilusión
y más tendencia a la depresión.
Facilidad en la disponibilidad de alimentos.
Hoy todas las familias tienen excedentes de comida. Podemos comer lo que
queremos y cuando lo deseamos. No hay dificultad para conseguir comida.
Antes, las clases sociales se diferenciaban según la riqueza por la cantidad
y calidad de los alimentos que ingerían. En la actualidad, es muy difícil
distinguir el nivel económico por la cantidad y calidad de comida. La
evolución de la sociedad puede que nos conduzca a que las clases sociales
se distingan por la calidad de la comida. Será difícil obtener alimentos
de calidad y fácil conseguir cantidad de alimentos uniformizados de dudosa
calidad.
Aumento del almacenamiento de energía
Mayor proporción de grasa en la dieta
Los alimentos que ingerimos actualmente, aunque de forma disfrazada, son
mucho más ricos en grasas (saturadas) que antes, por lo que es mucho más
fácil que se almacenen en nuestro tejido graso.
Modificación genética de la especia humana originada por:
Adaptación del organismo a dietas restrictivas en calorías que se realizan
durante períodos de tiempo limitado y de forma repetida.
Mejora de la especia, siendo el individuo de mejor carga genética, más
sano y mejor dotado para la supervivencia el que posea más genes que favorezcan
el aumento de almacenamiento de tejido graso.
Comer para aliviar no para alimentar
Comer para aliviar significa ingerir comida para tratar alteraciones psicológicas
y al hacerlo de forma repetida se convierte en un hábito necesario de
muy difícil erradicación. Todo lo que se come para aliviar engorda mucho
más, pues, no utiliza los mecanismos fisiológicos de la alimentación ya
que la puesta en marcha del proceso de digestión es por la liberación
de endorfinas (morfina propia natural), creando una vía de depósito de
alimentos. Al depositarse el alimento no se metaboliza y este es el motivo
por el cual la misma comida engorda mucho más. Antes, la mayor proporción
de lo que se comía era para alimentarse, ahora, gran parte de lo que comemos
es para aliviarnos.
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