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Exceder tiene el significado
de propasarse, ir más allá de lo lícito o razonable.
El exceso se debe hacer cuando
la situación ambiental lo requiere, nunca por tentación. La tentación
nos romperá el compromiso personal, nos creará inseguridad y favorecerá
el repetir el acto compulsivo de comer lo no debido.
Adelgazar es comer muchos días bien y uno mal, no es comer todos
los días regular.
Se considera exceso cualquier alimento de los menos aconsejados (adictivos)
o aquellos alimentos que a cada persona le producen sensación de que al
comerlos rompe la dieta.
En un acto social, no debemos comunicar que estamos a dieta, puesto que
al no hacerlo, tenemos más posibilidad de elegir los alimentos más apropiados
para nosotros. Si lo comunicamos las personas que nos rodean intentarán
liberarnos de la obligación de la dieta, porque ellos mismos se sienten
presionados por ella. También, al no comunicarlo, nos sentiremos en situación
más cómoda. Siendo importante la cantidad de alimento excesivo es mucho
más importante el número de veces que se realiza el exceso.
NORMAS A SEGUIR
En un día hacemos 3 comidas principales:
Por 7 días son 21 comidas a la semana; de éstas:
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19 bien y 2 mal =>
perdemos peso.
17 bien y 4 mal => engordamos.
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En el proceso de adelgazamiento será un factor
determinante para el éxito o el fracaso, el número de excesos que realizamos
semanalmente, si sobrepasamos dos por semana, será muy difícil
la pérdida de peso.
Durante la semana, nos podemos premiar con dos excesos sin que éstos nos
dificulten la pérdida de peso, y a la vez, nos permitan una mejor adaptación
social. La fiesta gastronómica no engorda, lo que engorda es la
tentación o lo compulsivo ante la comida diaria.
Los excesos deben realizarse en dos comidas semanales, reservándolas preferentemente
para el fin de semana.
El exceso programado nos evita el sentimiento de culpa y, al no tenerlo,
la comida engorda menos. Todo lo que se come con sentimiento de culpabilidad
se metaboliza por vías de depósito graso y engordará mucho más.
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