| |
La teoría más ampliamente aceptada es la
que atribuye la ganancia de peso a una alteración del equilibrio energético;
dicha alteración podría ser consecuencia de un aporte excesivo o de un
escaso gasto de energía.
Los factores predisponentes son los siguientes:Tendencia
familiar a desarrollar el sobrepeso; puede clasificarse de transmisible,
ya sea por mecanismos genéticos o por adquisición de hábitos familiares,
así como por ambos factores.
La termogénesis, (producción de calor), en el obeso está disminuida
y por lo tanto hay ahorro de energía y aumento de peso.
El 80% de los niños obesos serán adultos obesos. El número de células
grasas se condiciona en la primera infancia y en el período prepubral.
La obesidad puede ser:
Hipertrófica: obeso infantil. Es el peor pronóstico. Aumenta
el número de células grasas.
Hiperplásica: obeso adulto. Aumenta el tamaño de las células grasas.
Psicológico. El obeso utiliza la comida como un mecanismo de defensa
de la ansiedad y encuentra en ella una compensación a las frustraciones
de la vida diaria, pudiéndose llegar a cerrar un círculo vicioso consistente
en:
sobrepeso -> disgusto por la propia imagen -> depresión -> aumento
de la ingesta -> más sobrepeso.
Normalmente el obeso tiene menor tendencia a la depresión que el de peso
normal. El descenso de peso puede originar episodios depresivos. La ingesta
excesiva funciona como un recurso para reducir la ansiedad y prevenir
la depresión. Existe una relación cerebro-intestino.
Ingesta calórica. Los obesos no siempre consumen más calorías que
las personas con normopeso e incluso, en algunos casos, es posible que
consuman menos.
Tanta importancia como la dieta tienen otros factores como son la forma
de comer, el miedo ante la comida, los horarios, el aspecto de la comida
y la preparación y sabor de los alimentos. El obeso come más en respuesta
a estos estímulos sensoriales que a la propia sensación de hambre.
El comer deprisa retrasa la sensación de saciedad y provoca el mayor consumo
de alimentos.
Ejercicio físico. Las personas obesas tienden a economizar más
esfuerzos que las de peso normal; suelen utilizar más los ascensores,
buscan aparcamientos cercanos y sus movimientos son en general más lentos.
Es difícil delimitar hasta que punto este sedentarismo es causa o consecuencia
de la obesidad.
|