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Lo que cualquier organismo es en un momento dado resulta de su origen genético, de la influencia ambiental y de la interacción entre ambos factores. En términos evolutivos, la especie humana fue moldeada por diversos retos que se planteaban a su supervivencia en el largo periodo que precedió al invento de la agricultura. Los diez milenios transcurridos desde que nos domesticamos han sido claramente insuficientes para que nuestros genes respondan a unos desafíos nuevos y en rápido cambio. Durante cientos de milenios fuimos sometidos a una dieta variada en su composición y limitada en su cantidad, sobre todo al final de las estaciones secas. Los robustos mecanismos que el ser humano desarrolló para proteger sus órganos vitales frente a la destrucción, por ejemplo mediante tejidos especializados en el almacenamiento de reservas, debieron conferirle una indudable ventaja para la supervivencia durante el largo periodo evolutivo en que vivió expuesto a hambres esporádicas. Estos mismos mecanismos representan un difícil escollo para la pérdida de peso en los obesos, cuando pasan hambre a causa de la dieta de adelgazamiento. El Adipostato Los mecanismos de regulación del
peso corporal actúan de forma conjunta, modulando la ingestión
de alimentos (apetito / saciedad) y el gasto de energía; dificultan
el aumento de peso, al frenar el apetito e incrementar el consumo energético
y, por el contrario, contrarrestan la pérdida de peso mediante
el aumento del apetito y la disminución del gasto de energía. El control del peso corporal depende de muchos genes. Más de veinte genes ya han sido relacionados con el peso y la composición corporal. Los estudios realizados en humanos concluyen que la heredabilidad del peso corporal supera al 50%, lo que deja en segundo plano la influencia ambiental. Sin embargo, los factores ambientales tienen que ser responsables del rápido incremento de la obesidad, ya que la constitución genética de la población no puede cambiar tan deprisa. Tambien se han descrito variaciones genéticas que bloquean la pérdida de peso en personas que realizan frecuentes dietas y permanecen largos periodos, intermitentes de tiempo con una alimentación muy baja en calorías. |
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